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26 de febrero de 2025 - 5:25 PM
Washington D.C. - Tras aprobar su resolución de presupuesto –el marco para un gigantesco proyecto de reconciliación fiscal que se teme genere recortes en Medicaid–, el liderato de la Cámara de Representantes deberá armonizar su legislación con la del Senado, que es mucho menos abarcadora.
Las conversaciones empezaron este miércoles, con el propósito de lograr aprobar en marzo una resolución de consenso que abra el camino para el proyecto de reconciliación fiscal que reunirá la agenda prioritaria del presidente Donald Trump.
No será hasta que haya ese acuerdo que los comités del Congreso tendrán la tarea de definir el contenido de una legislación con la cual, según la versión de la Cámara de Representantes, se buscan recortes en el presupuesto de hasta $2 billones (trillions, en inglés) durante la próxima década, al mismo tiempo que se quieren financiar las prioridades de Trump sobre inmigración y defensa, entre otras cosas.
La legislación, de acuerdo con la propuesta del liderato, debe permitir revisar, y si posible, mejorar la reducción en las tasas contributivas de la reforma tributaria de 2017. Un número significativo de esos alivios tributarios, incluida la reducción de 35% a 21% de la tasa corporativa, vence al terminar este año.
Trump ha indicado que quiere que la tasa contributiva para las corporaciones se reduzca a 15%.
Las conversaciones entre los líderes republicanos del Senado y la Cámara de Representantes comenzaban en la tarde de este miércoles, e incluirían al secretario del Tesoro, Scott Bessent; el director del Concilio Económico de la Casa Blanca, Kevin Hassett; el presidente cameral, Mike Johnson (Luisiana); y el líder de la mayoría senatorial, John Thune (Dakota del Norte).
También, incluirían a los presidentes de los comités a cargo de asuntos contributivos, el de Medios y Arbitrios de la Cámara, Jason Smith (Misuri), y el de Finanzas del Senado, Mike Crapor (Idaho).
La resolución que regularía el proyecto de reconciliación fiscal es independiente a las conversaciones que tienen sobre el presupuesto vigente, que depende de una medida de asignaciones temporal que vence el 14 de marzo.
El speaker Johnson necesitó el martes en la noche la intervención de Trump para asegurar, en votación estrecha (217-215), la aprobación de la resolución cameral sobre el proyecto de reconciliación fiscal. Un republicano, Thomas Massie (Kentucky), votó en contra.
Johnson llegó a posponer la votación, pero unos 10 minutos después la volvió a colocar en agenda al lograr convencer a tres de cuatro disidentes republicanos. Con una mayoría de 218-215, y dos vacantes republicanas, el trámite de medidas partidarias en la Cámara baja va a seguir teniendo un camino tropezado.
Los demócratas han advertido que los recortes propuestos por la Cámara de Representantes van a incluir irremediablemente a Medicaid, pues al Comité de Energía y Recursos –con jurisdicción sobre ese programa– se le requiere conseguir, por lo menos, $880,000 millones en recortes, casi la mitad del total del dinero que se busca tachar.
Pero, también temen que los recortes alteren beneficios de asistencia alimentaria y otros beneficios para los que menos tienen, a costa de beneficiar a los más ricos y las grandes corporaciones con la continuación o mejoras de privilegios tributarios.
La agenda de Trump y los republicanos puede complicar los esfuerzos de las autoridades de Puerto Rico, que han dicho querer ir al Congreso a atender temprano el potencial abismo fiscal en la industria de salud si no se renuevan las asignaciones temporales de Medicaid.
Sin una nueva ley, las asignaciones de Medicaid para Puerto Rico –que financian en gran medida el plan de salud del gobierno– pudieran caer de unos $4,200 millones anuales a $500 millones.
“Este presupuesto recorta $880,000 de Medicaid, lo que pone a 286,000 personas de mi distrito, incluidos casi 100,000 niños, en riesgo de perder la atención sanitaria. La crueldad es el objetivo. También, afecta a la asistencia alimentaria, lo que deja a más de 147,000 neoyorquinos de mi distrito luchando por pagar sus comidas. La crueldad es el objetivo. ¿Y por qué todo esto? Para repartir billones de dólares en exenciones fiscales al 1% más rico”, sostuvo la congresista demócrata puertorriqueña Nydia Velázquez (Nueva York).
Una de las tareas del liderato cameral será convencer a los republicanos del Senado sobre la magnitud de los recortes, incluido el potencial de quitarle fondos a Medicaid.
La resolución de presupuesto del Senado se limitó a recomendar $342,000 millones en nuevas asignaciones para asuntos de inmigración y defensa, principalmente, e igual número de recortes durante cuatro años.
Los republicanos, siempre y cuando eviten perder el voto de varios de sus legisladores, pueden aprobar un proyecto de reconciliación fiscal con mayorías en el Senado, pues ese tipo de legislación no tiene que cumplir con el requisito de lograr al menos 60 votos para llevar una medida a votación final.
Los republicanos tienen una mayoría de 53-47 en el Senado, y de 218-215 en la Cámara baja, con dos vacantes republicanas.
“Vamos a celebrar esta noche” para, luego, “enrollarnos las mangas” y buscar armonizar las dos versiones de la resolución de presupuesto, indicó Johnson tras la votación del martes.
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