

5 de abril de 2025 - 12:42 PM
El otrora gerente general de la Selección Nacional de baloncesto, Salvador “Salvi” Vilella, falleció el sábado en un hospital de San Juan, confirmó el exfisioterapeuta del equipo boricua, Víctor Vargas.
Vilella, que estuvo al frente del Equipo Nacional por dos ciclos olímpicos entre 2001 y 2007, tenía 77 años. Murió tras sufrir un paro cardiaco, detalló Vargas.
La sobreviven su esposa Debbie Alonso, y sus tres hijas, Aurora, Emma y Stephanie, así como nietos, informó la Federación de Baloncesto de Puerto Rico (FBPR) en un comunicado por medio del cual la familia emitió unas declaraciones.
“Agradecemos sinceramente las muestras de cariño, solidaridad y apoyo que hemos recibido ante la inesperada partida de quien fuera un amoroso esposo, padre, abuelo, empresario puertorriqueño y fiel aliado del baloncesto nacional. Más adelante estaremos informando los detalles de las exequias y la misa en su honor”, expresaron las familias Vilella Alonso y Vilella Calderón en el comunicado.
Vargas, quien laboró en la Selección Nacional desde 1974 por espacio de casi 40 años, reconoció las aportaciones de Salvador desde su llegada al combinado boricua.
Vilella -un empresario de la industria licorera que presidió la importante firma Caribbean Wine & Spirits- le añadió vitalidad al Equipo Nacional en una etapa en que varios de sus canasteros estrellas, como el otrora pívot José “Piculín” Ortiz, entre otros, estaban cerca de su retiro.
Con sus conexiones en el mundo de los negocios, pero también por su conocimiento del baloncesto, deporte que practicó, según recordó Vargas, Vilella levantó un buen capital que tuvo su efecto en la preparación y entrenamientos de la Selección previo a los torneos.
“El año que llegó, él levantó un fondo de casi un millón de pesos (dólares) para el ciclo olímpico”, destacó Vargas recordando los múltiples auspiciadores que allegó Vilella a la Selección.
Entre los logros más importanes bajo la gestión de Vilella, estuvo el séptimo lugar logrado en el Mundial de la FIBA Indianápolis 2002; el tercer lugar en el Preolímpico de las Américas celebrado en 2003 en el Coliseo Roberto Clemente, que le dio un boleto a Puerto Rico a las Olimpiadas de Atenas; y la posterior victoria sobre el potente combinado de Estados Unidos conformado por jugadores de la NBA, en el torneo de los Juegos Olímpicos 2004, con Ortiz, Carlos Arroyo, Eddie Casiano, Larry Ayuso, Rolando Hourruitiner, entre otros.
Vilella fue colaborador también de la franquicia de los Cangrejeros de Santurce durante la etapa del famoso promotor de espectáculos Angelo Medina, y luego fungió como apoderado de los Mets de Guaynabo en 2013, marcando un regreso al básquet.
En años pasados superó un cáncer de próstata, recordó Vargas, quien dijo que luego de la enfermedad estuvo funcional, hasta que comenzó a tener problemas con sus piernas, específicamente las rodillas.
“A él le dio un segundo paro cardiaco. Desde que llegó al hospital (viernes) no recuperó. Murió como a las 9:00 o 9:30 de la mañana (del sábado)”, lamentó Vargas, quien mantenía comunicación con Vilella desde que ambos dejaron de trabajar con la Selección.
Vargas dijo desconocer de momento los detalles en torno a si habrá un velatorio.
“A él le dio un paro viernes por la mañana y los médicos decían que estaba bastante malo. Lo pusieron en observación y murió esta mañana”, agregó.
“La última vez que lo vi, la semana pasada, estaba bien malito de la rodilla. Estaba esperando por un reemplazo. Estaba bien afectado, que no podía ni caminar”.
Aparte del aspecto económico, Vilella hizo otras grandes aportaciones al Equipo Nacional, reconoció Vargas, específicamente en la parte mental.
Dijo que no era fácil trabajar con las distintas situaciones de los jugadores, y el temperamento de cada cual. Sin embargo, sabía sacarle la milla extra a cada uno.
“Viajaba con ellos, se pasaba con el equipo, y los complacía”, rememoró Vargas sobre la manera en que el empresario se ganó el respeto de los canasteros. “Además él sabía de baloncesto, lo jugó”.
Vilella será recordado también por la estructura que le trajo a la Selección, específicamente en la parte de la planificación de los entrenamientos del combinado. Vargas recueda que ese fue parte del éxito en Indianápolis 2002, cuando con una plantilla no tan sólida como la del Mundial de 1990, cuando Puerto Rico concluyó cuarto en Argentina, los boricuas terminaron en una honrosa séptima posición.
Fue un torneo que vio a la desaparecida Yugoslavia coronarse, no sin antes caer derrotada en la segunda ronda, de los mejores ocho, ante Puerto Rico por marcador de 85-83. Fue también el comienzo de la ‘Generación Dorada’ de Argentina, que ganó plata en ese Mundial, como preámbulo al oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
“Dimos un palo porque él se dedicó a preparar el equipo bien. Nosotros nos internamos en la Universidad de Indiana, donde jugó Jimmy Thordsen. Allí estuvimos entrenando casi un mes, y los resultados fueron bien positivos. Piculín estaba casi retirándose, teníamos varios jugadores que estaban casi por terminar su ciclo, pero lo hicieron bien”, concluyó Vargas dando crédito a Vilella además, por sus conexiones con USA Basketball para organizar juegos de fogueos con Puerto Rico, algo de lo que sacó provecho la Selección en el preámbulo a su histórica victoria sobre el ‘Dream Team’ en 2004.
Las noticias explicadas de forma sencilla y directa para entender lo más importante del día.
Te invitamos a descargar cualquiera de estos navegadores para ver nuestras noticias: