

9 de septiembre de 2026 - 8:35 PM

LIV Golf solicitó protección judicial por bancarrota el martes en Nueva Jersey con más de $500 millones en deudas, como parte de su objetivo de reactivar la liga sin financiación saudí.
La medida era ampliamente esperada después de que el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudí cortó de forma abrupta su apoyo financiero este año. El torneo final fue el mes pasado en Indiana.
Cuatro proveedores ya han presentado demandas porque no se les ha pagado.
LIV indicó que ha acordado un plan de reestructuración con BC Partners como fuente principal de su capital.
“Este proceso nos da la estructura y el tiempo para perseguir una transacción histórica y comenzar el próximo capítulo de LIV Golf”, manifestó Scott O’Neil, director general, en un comunicado de prensa.
O’Neil ha dicho que “LIV Golf 2.0” presentaría a los jugadores como dueños mayoritarios en un calendario reducido. En una carta a los aficionados de LIV Golf, O’Neil señaló que el nuevo formato ampliaría el tamaño del field de 57 a 75 jugadores e introduciría por primera vez un corte a 54 hoyos. También habría elminatorias los lunes.
Explicó que el concepto de equipos se construiría en torno a las nacionalidades y que LIV seguiría aprovechando algunos de sus mercados más exitosos en Australia, Sudáfrica y Asia.
Aun así, la nueva versión sería apenas una sombra de lo que LIV prometió cuando se lanzó en junio de 2022 tras pagar bonos nueve dígitos para atraer a grandes nombres de la Gira de la PGA.
El gasto excesivo superó los $5,000 millones antes de que el Fondo dijera en abril que iba a desconectarlo.
Aún está por determinarse el futuro de las mayores estrellas que siguen con LIV, en particular Jon Rahm y Bryson DeChambeau.
Rahm juega en el Abierto de Irlanda esta semana y le dijo a BBC Northern Ireland: “Todavía tengo un contrato con LIV 1.0 que estoy más que dispuesto a cumplir. Como dije, el tiempo lo dirá”.
Rahm, DeChambeau, Dustin Johnson y Cameron Smith fueron los cuatro principales acreedores enumerados en la presentación. De los 30 principales acreedores que LIV incluyó, 14 eran jugadores.
La presentación consignó únicamente la “reclamación no garantizada” —el español Rahm encabezó la lista con casi $7.5 millones — y no el monto total adeudado.
LIV estimó entre $100 millones y $500 millones de en activos, y entre $500 millones y $1,000 millones en pasivos.
El estado de Luisiana figura entre los mayores acreedores con $1,220,000. LIV Golf pospuso su evento en Luisiana poco después de que el Fondo anunció que estaba cortando su apoyo.
El evento de Michigan también fue cancelado, y el campeonato por equipos se fusionó con el certamen final en Indiana.
El Capítulo 11 de la ley de quiebras, al que se acogió LIV Golf, se conoce comúnmente como bancarrota de reorganización y, por lo general, permite que el deudor continúe operando el negocio, incluso pidiendo dinero nuevo prestado con la aprobación del tribunal.
LIV Golf dijo que el Fondo ha aceptado proporcionar $49.6 millones en financiamiento de deudor en posesión (DIP, por sus siglas en inglés) mediante el acuerdo de crédito DIP, sujeto a la aprobación del tribunal.
BC Partners L.P. —el negocio de crédito de BC Partners, con sede en el Reino Unido— y otros inversionistas minoritarios que pudieran surgir aportarían el financiamiento de salida mientras LIV intenta seguir adelante. LIV dijo que pretende salir de la bancarrota y poner en marcha su nueva versión tan pronto como en 2027.
“Ahora es el momento de entrar en la siguiente fase de LIV Golf”, afirmó O’Neil en su carta.
“Hoy dimos un paso importante hacia delante para llegar allí. LIV Golf ha entrado en un proceso de reestructuración supervisada por un tribunal que nos brinda el tiempo y el marco para abordar obligaciones financieras previas y completar una transacción que hará realidad la siguiente fase de la Liga.
“Dicho de manera simple, este proceso está diseñado para construir un futuro más sólido y sostenible para LIV Golf”.
Pero mucho depende de quién se quede.
La Gira de la PGA ha sancionado a los jugadores con un año de suspensión desde su aparición más reciente en LIV Golf. Brooks Koepka fue el primer jugador de LIV en regresar bajo sanción: un pago de $5 millones a una organización benéfica, sin concesiones de participación accionaria durante cinco años y sin acceso al dinero de bonificaciones el año en que regresó.
Brian Rolapp, director general de la Gira de la PGA, ofreció el mismo acuerdo a Rahm, DeChambeau y Smith con un plazo muy ajustado para aceptarlo. Ninguno lo hizo y, tres meses después, cuando la guerra entre Estados Unidos e Irán arreció, el Fondo retiró su financiación y envió a LIV Golf a una debacle.
Rolapp no ha mostrado disposición a hablar de vías de regreso mientras los jugadores estén bajo contrato.
O’Neil dijo que la intención de LIV Golf era “completar, no competir”, una frase que irritó a circuitos más estables por la disrupción que creó LIV Golf bajo el exdirector ejecutivo Greg Norman, quien consideraba que los jugadores deberían poder competir en cualquier circuito, aunque se les exigiera disputar un calendario completo en LIV.
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