9 de septiembre de 2026 - 11:10 PM

Son solo pedazos, pero pieza por pieza, comienza a armarse una historia. Empezó con un proceso rutinario requerido federalmente previo a la iniciación de cualquier proyecto de construcción que tenga asignado dinero del gobierno estadounidense. Fue así como una investigación arqueológica en Loíza dio con nueva evidencia que podría representar el proceso de integración intercultural entre africanos, indios y españoles: el nacimiento de una nueva identidad cultural, en la forma de una vasija.
“En el caso de Loíza, es un proyecto a dos cuadras del mismo casco urbano, en los planos históricos estaba documentado que para el siglo XIX había una estructura, aparte de lo que era el pueblo, que se extendía hasta ahí. Había unas casas aparentemente de ladrillos, según se aprende del mapa. Cuando se hace la excavación inicial de sección 106, aparecieron, y fueron identificadas, también, una serie de vasijas, que no son indígenas, pero tampoco son españolas, son vasijas del tipo de los barros crudos, lo que le llamamos vasijas criollas. Entendemos que son de herencia africana, pero también tienen una tipología en sus asas, que es por donde ellos las agarran, que parece indígena. O sea que podemos estar hablando aquí de material que tiene que ver con la primera etapa de Puerto Rico en el periodo colonial, y esta mezcla entre negros, indios, etcétera”, explicó a El Nuevo Día el arqueólogo Federico Freytes, quien dirige el proceso de excavación.
Freytes también explicó que este proceso, aunque podría parecer extraordinario, es un paso común y requerido por ley. Los proyectos de desarrollo y construcción que vayan a realizarse con fondos federales deben cumplir con la sección 106 del “National Historic Preservation Act”, una ley con la que se busca proteger los recursos culturales, históricos y arqueológico en todo Estados Unidos y sus territorios.
“Los cascos urbanos de Puerto Rico son todos históricos, todos y cada uno de ellos. Y a nivel de la Oficina Estatal de Conservación Histórica, que es la entidad que opera con el asunto de la aplicación de la sección 106 en Puerto Rico, pues no es cuestión de si hay o no hay recursos culturales en los cascos urbanos, sino de qué hay. Donde quiera que tú vayas a construir, va a salir una cosa o va a salir otra. Nosotros estamos completando la excavación arqueológica, y tan pronto como terminemos, estará saliendo un informe que se presenta en la Oficina Estatal de Conservación Histórica, y el proyecto sigue su curso, porque es un proyecto de bajo impacto. El proceso ya está en su etapa final, la arqueología es el último proceso para que entonces se termine la liberación de los fondos para el proyecto y se pueda construir”, dijo el científico sobre los próximos pasos. En el lugar se desarrolla un parque recreativo.
Para Freytes, Puerto Rico pasa actualmente por un buen momento en cuanto a investigaciones arqueológicas se trata. No obstante, hizo hincapié en los retos que todavía se enfrentan en este campo a nivel local, como la ausencia de un repositorio nacional que permita la preservación de los hallazgos y su cuidado apropiado, un reclamo que la comunidad científica ha levantado por muchos años.
Por otro lado, Freytes también mencionó un reto inesperado al que se han enfrentado, que es el vandalismo en sitios de excavación. El arqueólogo lo atribuye a la curiosidad de las personas que quieren obtener alguno de estos materiales, pero en ese proceso, muchas veces han causado daños a los propios hallazgos por excavar y moverse por los espacios sin los conocimientos necesarios. Ante esto, el arqueólogo señaló que se ha convertido en una necesidad cubrir los espacios de investigación mientras no haya personal trabajando, y en algunos casos hasta levantar verjas temporeras para limitar el acceso.
Pero, respecto a los hallazgos en Loíza, Freytes se expresó entusiasmado, a pesar de que, al momento, solo han dado con pedazos y partes de vasijas.
“Hay materiales, asociados, al proceso histórico, de la fundación de histórica del municipio de Loíza como tal. Cosas del siglo XIX, siglo XVIII, puede ser que tengamos algunos materiales tan viejos como el siglo XVII. La excavación ha demostrado que el sitio estaba ampliamente impactado, no hemos logrado encontrar, materiales en un contexto de integridad”, dijo.
Aun así, como buen arqueólogo, sabe que así, pedazo a pedazo, comenzará a revelarse la historia.
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