

29 de marzo de 2025 - 10:36 AM
Esta es la historia de Brooks Bell, una joven que llevaba una vida saludable, era CEO de una empresa de análisis de datos, hacía ejercicio con regularidad y comía de manera balanceada hasta que, a sus 38 años, le diagnosticaron cáncer de colon luego de que ella notara un síntoma común.
De acuerdo a un artículo de New York Post, durante un viaje de trabajo en 2018, notó sangre en sus heces. Preocupada, buscó información en internet y llamó a su médico de cabecera, quien le aseguró que se trataba de hemorroides y que no había nada de qué preocuparse.
Confiada en esa evaluación, Bell continuó con su rutina. Incluso bromeó con su familia en la cena de Acción de Gracias: “Estoy agradecida de que solo sea una hemorroide y no cáncer de colon”.
Pero la hemorragia persistió. Decidió acudir a otro médico, quien tampoco encontró hemorroides, aunque insistió en que esa debía ser la causa. Le recetaron una crema con cortisona y la enviaron a casa.
Aun así, Bell no podía ignorar la sensación de que algo andaba mal. “Si estás sangrando, no puedes estar sano”, dijo. Finalmente, contactó a un gastroenterólogo por su cuenta y programó una colonoscopía.
Recien en enero de 2019, tras despertarse de la anestesia, supo la verdad. Su médico tenía una expresión seria y evitaba mirarla a los ojos. “Encontramos la causa del sangrado, y casi con certeza es cáncer”, le dijeron.
Las pruebas confirmaron que tenía cáncer de colon en etapa 3A. La enfermedad había atravesado las dos primeras capas del colon y afectado dos ganglios linfáticos cercanos. Por apenas un milímetro, no se encontraba en la etapa 3B, donde la tasa de supervivencia a cinco años baja de un 83,4 a un 64,1 por ciento, según el American Joint Committee on Cancer.
Semanas después del diagnóstico, los médicos extirparon el tumor. Luego, se sometió a tres meses de quimioterapia de alta dosis.
Pero el desafío no terminó con el tratamiento. “La gente cree que cuando terminas, ya estás curado. Pero en realidad no lo sabes hasta después de un par de años”, explicó. Si el cáncer regresaba, pasaría automáticamente a la etapa 4, un escenario completamente diferente.
Seis años después, está libre de cáncer, aunque la experiencia la marcó para siempre. “Cuando pasas por esto, nunca vuelves a ser la misma”, afirmó. Ahora, prioriza su bienestar, duerme al menos diez horas por noche y dedica su tiempo a su familia, amigos y la concienciación sobre el cáncer colorrectal.
De acuerdo a un informe de la American Cancer Society, el cáncer de colon puede no presentar síntomas en una primera instancia, pero de todas formas, es importante prestar atención a estas señales:
Asimismo, la organización recomienda que, en caso de hallar uno o más de alguno de los síntomas de la lista, consulte a su médico inmediatamente ya que podría tratarse de cáncer de colon u otra enfermedad o problema de salud.
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