

13 de mayo de 2026 - 10:03 AM

Actualizado el 13 de mayo de 2026 - 2:39 PM


Aibonito - Unas fotografías tomadas por la Policía de Puerto Rico a Anthonieska Avilés Cabrera horas después del asesinato de la adolescente Gabriela Nicole Pratts Rosario, ocurrido el 11 de agosto de 2025, fueron proyectadas este miércoles en el Tribunal de Aibonito.
El momento ocurrió en la continuación del interrogatorio a la agente Glenda Vázquez Vázquez, quien regresó al Centro Judicial para declarar en el juicio por jurado contra Elvia Cabrera Rivera, madre de Avilés Cabrera y también acusada del crimen.
Según el registro, las nueve imágenes se tomaron a las 8:50 p.m. en la Oficina de Asuntos Juveniles del Cuerpo de Investigaciones Criminales (CIC) de Aibonito. La joven estuvo acompañada de su tía y un representante del Departamento de la Familia.
“(Son fotos) de acercamiento y, como había dicho anteriormente, (se puede notar en las imágenes) unas cortaduras en su mano derecha”, dijo Vázquez Vázquez sobre los retratos que se mostraron en los monitores de la sala 1, ante el juez Luis S. Barreto Altieri.
Aunque la vista se transmitía de forma electrónica, las fotografías no fueron proyectadas y solo pudieron ser observadas en sala. No obstante, El Nuevo Día notó que, en las imágenes, la joven de 18 años aparece de pie, mostrando su mano derecha y las cortaduras.
En términos de su apariencia física, Avilés Cabrera llevaba el cabello recogido y mostraba una expresión seria. Vestía un jacket negro de manga larga; debajo llevaba una camisa blanca de la cual solo se apreciaba una parte. Además, usaba un mahón y tenis azules.
“En mis notas (de ese día) anoté que la joven se llama Anthonieska Avilés Cabrera, (que tenía) 17 años, (que eran) fotos de la mano derecha (que muestran) cortaduras. La joven estaba acompañada de un representante del Departamento de la Familia, una tía, que autorizaron a tomar las fotos a petición del agente (Ángel) Torres Romero”, dijo Vázquez Vázquez.
Antes de entrar en las fotografías tomadas en la madrugada de los hechos, la técnico de escena de la División de Servicios Técnicos del CIC de Aibonito, quien tiene más de 32 años de experiencia, explicó el manejo y la cadena de custodia de la evidencia.
En el cuarto día de juicio y a preguntas de la fiscal Silda Rubio Barreto, confirmó que preparó un “inventario de propiedad ocupada”, que fue entregado el pasado 11 de agosto de 2025, a las 7:00 a.m., al agente Torres Romero, de la División de Homicidios.
Mientras era observada por los 12 miembros del jurado y los seis suplentes, Vázquez Vázquez precisó que la evidencia consistía en varios hisopos con muestras de sangre, una peinilla color marrón, un reloj Apple y un fragmento de una peinilla rosada.
Bajo juramento, indicó que el resto de la evidencia ocupada fue almacenada inicialmente en un archivo bajo llave. No obstante, confirmó que luego, el 20 de agosto de 2025, a las 4:00 p.m., entregó dicha evidencia al agente Torres como parte de la pesquisa.
Durante el interrogatorio, la quinta testigo del Ministerio Público confirmó que el resto de la evidencia era la siguiente: espejuelos rojos, pinzas, dos pantallas color oro, un abridor de madera, un inhalador azul y blanco, y un vaso de aluminio verde marca Yeti.
Por otro lado, Vázquez Vázquez detalló que, como parte de sus labores, fotografió la evidencia ocupada en la escena, así como a Avilés Cabrera, a varias personas identificadas como testigos en el caso y a dos autos en el estacionamiento del Hospital Menonita en Aibonito.
Entrando a los hechos del 11 de agosto de 2025 —fecha en que Pratts Rosario falleció en la sala de emergencias del mencionado hospital—, la testigo relató que entró a su turno de trabajo a las 4:00 p.m. y que se le solicitó fotografiar a Avilés Cabrera.
Del total de nueve fotografías, en la sala solo se proyectaron tres: una de la acusada a cuerpo completo con la mano derecha levantada, otra de perfil en la que también levanta la mano derecha, y otra en la que se muestran las pequeñas cortaduras en su mano.
Además de las imágenes de Avilés Cabrera, la testigo tomó otras 15 fotos en la residencia de Cabrera Rivera, ubicada en el sector El Coquí, como parte del diligenciamiento de una orden de registro y allanamiento realizado por el agente Gerardo Berríos.
En la continuación de la jornada que inició con un regaño del juez a un miembro del jurado que llegó tarde a la corte, se mostraron imágenes de Cabrera Rivera sosteniendo la orden de registro y allanamiento. Esta lucía camisa azul de manga larga y pantalón mahón.
Asimismo, se mostró la casa donde se diligenció la orden a las 9:20 p.m. En las imágenes se aprecia a un can de la Policía (K-9) olfateando cerca de un clóset, unas chancletas blancas, una camisa negra, el sello con el size de la camisa de Shein y una falda en mahón.
De igual forma, Vázquez Vázquez dijo que tomó otras 29 fotos, entre ellas varias en las que se observa un cuchillo en el piso de una estructura. No obstante, la defensa no quería que se transmitiera dichas imágenes porque se podía prestar para confundir al jurado.
“(En las imágenes podemos observar) un cuchillo (con un cabo negro) en el piso”, mencionó la testigo, quien luego se levantó y se colocó frente al monitor, a preguntas de la fiscal, para señalar el lugar donde se encontraba el cuchillo que se mostraba en la evidencia.
“El cuchillo se ocupó en la parte de afuera de la casa, en un piso de madera, cerca de un bloque. El piso de madera está pegado a la casa (de la acusada) por fuera”, añadió Vázquez Vázquez, al ofrecer mayores detalles sobre el objeto.
Además, Vázquez Vázquez indicó que fotografió las heridas de Pratts Rosario, así como a la madre y la hermana de la víctima, Lisandra Rosario y Lismary Torres, respectivamente. También tomó imágenes de la amiga de Anthonieska, Gabriela Figueroa Arroyo.
En el contrainterrogatorio, realizado por la licenciada Mayra López Mulero —quien integra la defensa junto a los abogados Alberto Rivera Ramos y Yancarlos Maysonet Hernández—, la testigo confirmó que también retrató al joven Chrisangel González, de 16 años.
González también resultó herido en el incidente ocurrido en el desvío Roberto Colón y fue transportado en un auto privado al hospital. Una testigo declaró que el menor presentaba una herida en la parte posterior del cuello y que estaba perdiendo mucha sangre.
La agente confirmó que retrató al menor, quien permanecía “incorporado” y “con los ojos abiertos”, y que también fotografió a la madre de la víctima, quien aparece en una de las imágenes sujetándose el cabello para mostrar un golpe que tenía en su rostro.
En cuanto a los dos vehículos que fotografió en el estacionamiento de la institución hospitalaria a la que fue trasladada la víctima, Vázquez Vázquez confirmó que se trataba de una guagua Toyota Highlander blanca y un auto Toyota Corolla azul.
Reveló que en el asiento del lado derecho del pasajero del Toyota Corolla observó una “mancha de sangre” y que no realizó ningún trabajo para el levantamiento de evidencia en el vehículo. “Me solicitaron (las fotos) porque se transportaron los heridos”, indicó.
Los hechos se remontan a la noche del domingo, 10 de agosto de 2025, durante la celebración del “Gran Cierre de Verano Municipal”, cuando en el desvío Roberto Colón ocurrieron varias peleas. En medio de la trifulca, Pratts Rosario intervino para defender a su hermana.
Tiempo después, Cabrera Rivera presuntamente sacó un objeto punzante de su cartera y se lo entregó a su hija, según declaró la tía política de la víctima, la ama de casa Betzaida Caratini Ortiz, quien además era amiga y excompañera de trabajo de la acusada.
Tras la entrega del objeto, Avilés Cabrera presuntamente le dio “como si fueran puños” a Pratts Rosario, quien se encontraba recostada contra un auto, alegó Caratini Ortiz, quien luego vio a la víctima tendida en el piso, sin responder a los llamados que le hacían.
La menor, a quien su familia apodaba cariñosamente “Lela”, fue trasladada de emergencia en un vehículo privado hasta el Hospital Menonita de Aibonito, donde la doctora Carla Mercado certificó su muerte a las 12:35 a.m. del lunes, 11 de agosto de 2025.
Pratts Rosario cumplía 17 años al día siguiente, el 12 de agosto de 2025, por lo que el crimen provocó aún más consternación entre sus familiares, amigos y la comunidad, que se vio impactada por la cercanía de la fecha en la que habría celebrado su cumpleaños.
Según la agente Adriana Guzmán Cardenales, quien fungía como retén en el cuartel de Aibonito, una mujer llamó a eso de las 12:02 a.m. del lunes, 11 de agosto de 2025 —madrugada en la que murió Pratts Rosario— para alertar sobre una “discusión en el desvío”.
Tras la llamada, se le notificó al agente Alfredo Fortier Soto, quien fue informado de que una persona había resultado herida en el desvío, por lo que a las 12:40 a.m. llegó al Hospital Menonita. Allí, entró a la sala de emergencias y entrevistó a la doctora Mercado.
Como parte de esa primera entrevista, Fortier Soto explicó que la doctora le confirmó que la “menor” murió a las 12:35 a.m., una información que escribió en sus notas, junto al nombre de la madre de la víctima, dirección, número de teléfono, entre otros datos.
El oficial indicó que Mercado le explicó también que la menor presentaba ocho heridas. La cifra no coincide con la ofrecida por el patólogo Javier Gustavo Serrano, cuya autopsia concluyó que la víctima tenía 11 heridas, siendo la más letal la del corazón.
Durante la madrugada de los hechos, Fortier Soto también entrevistó a González, quien recibía asistencia médica en el Hospital Menonita tras resultar herido con un arma blanca durante el incidente en el desvío.
Según el agente, González, amigo de Pratts Rosario, señaló a “Anthonieska” como la persona que agredió a la víctima. “Explicó también que Gabriela estaba defendiendo a su hermana”, contó al referirse a lo que le habría expresado el joven testigo.
El menor habría declarado al agente que, cuando la víctima cayó al piso en el desvío, recibió patadas de Anthiany Cabrera, hija de la acusada, y que también había otra persona en el lugar: Figueroa Arroyo, cuyo testimonio fue crucial en la vista preliminar.
Figueroa Arroyo fue la testigo que declaró que Avilés Cabrera le confesó que apuñaló a la víctima y que estaba llena de sangre. Además, reveló que, horas más tarde, durante un intercambio de mensajes en TikTok, le escribió: “Tú vas a hacer lo que mami te diga”.
Tras el crimen, la escena fue custodiada por el agente Héctor Luis Garriga Matos, quien se trasladó al desvío por órdenes de su supervisor. Allí, colocó una patrulla rotulada marca Dodge Durango del 2020 y varios conos rojos para impedir el paso.
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