

En el Segundo Acto de Hamlet, Polonio pregunta al protagonista “¿Señor qué lee?”y Hamlet, la escena es famosa, responde: “Palabras, palabras, palabras”. Estamos rodeados, asediados, desbordados por ellas. La realidad humana es tan lingüística, que la mayor parte de las personas apenas tienen contacto con lo real, es decir, con las sombras que siempre acompañan a las palabras. La versatilidad de estas, permite la existencia de la poesía, pero también la de la política; por eso sirven por igual para la expresión del amor y el odio.
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