

A 90 días de inaugurarse, el gobierno de Puerto Rico tiene problemas leyendo las señales de Donald Trump. En enero, cuando comenzaron las deportaciones de inmigrantes hispanos, Jenniffer González intentó aplacar el impacto en la comunidad dominicana de Puerto Rico –tan leal al Partido Nuevo Progresista- diciendo que estas serían en la frontera con México. Según la gobernadora, Puerto Rico no estaba en el radar de esa primera orden ejecutiva. No fue así. Decenas de inmigrantes dominicanos fueron detenidos en San Juan por las autoridades de inmigración estadounidense.
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