E n la medicina convencional es natural encontrar opciones bioequivalentes a los costosos medicamentos de marcas reconocidas. La diferencia entre estos y los originales suele ser minúscula y, muchas veces, se limita al nombre, a la etiqueta y al origen de fabricación. En la política puertorriqueña ocurre un fenómeno muy similar. Ante la crisis fiscal, económica y social que atraviesa Puerto Rico, son casi imperceptibles los contrastes entre un sector del Partido Popular Democrático (PPD) y su principal partido de oposición.
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