

En estas pasadas semanas hemos sido testigos de una clase magisterial puertorriqueña vocalizando su disconformidad con sus condiciones de trabajo: el cierre masivo de escuelas, planteles afectados por huracanes y terremotos que no han sido reparados, espacios inadecuados para un proceso efectivo de enseñanza-aprendizaje… y la fatiga… la fatiga que ha provocado una enseñanza virtual a consecuencia de la pandemia, con limitaciones tecnológicas casi insalvables que los han hecho sentirse agotados, y también, poco valorados. A este cuadro desolador se añade la falta de un salario adecuado y de un retiro que les permitiría vivir con dignidad cuando llegue su tiempo de descanso.
Te invitamos a descargar cualquiera de estos navegadores para ver nuestras noticias: