Ayer en las Naciones Unidas la historia nos dio muestra -una vez más- de su inexorabilidad. Mientras la gota sea gota y la piedra sea piedra será verdad el proverbio de que “tanto cae la gota sobre la piedra hasta que la piedra se rompe”. El proceso puede durar poco o mucho tiempo según sea el tamaño relativo de la piedra y de la gota, pero el resultado final es inevitable.
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