

Al enfrentar eventos tan terribles como la reciente noticia de la adolescente con autismo severo, abusada sexualmente y que padeció un embarazo del cual es inconsciente e inocente, me estremezco. Parafraseo a Saint Exupery, sobre la pertinencia de que el cuido de niños/as y adultos con diversidad funcional exige una sensibilidad, como la de su frase: “lo esencial del bienestar o sufrimiento de un menor, aunque no sea vea, debe ser visible a los ojos”. Me niego a pensar que Exupery se equivocó porque la violencia que nos arropa nos ha convertido en piedra.
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