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¿Cómo están tus riñones?

En el Mes Nacional del Riñón, un nefrólogo intervencional explica cómo identificar y prevenir los factores riesgo renal

30 de marzo de 2025 - 12:00 AM

Cuando el paciente tiene un 15 % de filtración es cuando puede tener síntomas. (Shutterstock)

Los riñones son los encargados de filtrar la sangre y eliminar el exceso de agua y desechos, además de mantener el equilibrio de las sustancias químicas en el cuerpo. Sin embargo, esta labor pasa inadvertida hasta que estos órganos comienzan a fallar y, cuando esto sucede, el daño a la salud renal ya es irreversible.

“Los riñones se deshacen de las toxinas que no son necesarias en nuestro cuerpo para mantener un balance en el sistema y que las demás cosas puedan seguir funcionando normalmente. Eso incluye algunas sales y minerales, todos los sistemas del cuerpo y el volumen [plasmático]. El problema con la enfermedad renal crónica es que no se presentan síntomas hasta que los riñones casi han perdido la capacidad de filtrar la sangre. [Esto significa que] tenemos de un 10 a un 15 % de capacidad de filtración, o sea que estamos quedándonos con la mayoría de las toxinas dentro de nuestro cuerpo”, explicó el doctor William O. Hurtado Santiago, nefrólogo intervencional.

Una vez que esto ocurre, el paciente puede presentar varios síntomas, tales como descontrol de la presión arterial, pérdida en la capacidad de concentración, dificultad para dormir y dificultad para controlar los minerales en el cuerpo.

“También puede que disminuya la hemoglobina y tenga síntomas de anemia, como cansancio, fatiga, dificultad para eliminar el líquido del cuerpo, y podría tener hinchazón en las piernas, en el área alrededor de los ojos y la cara”, expuso el especialista en enfermedad renal crónica.

Esta afección es causada por quistes en los riñones, enfermedades autoinmunes o inflamatorias crónicas y el uso de medicamentos inadecuados, pero, muy comúnmente, también puede estar ligada a padecimientos como la diabetes y la hipertensión. Por consiguiente, es importante conocer los factores de riesgo para realizar chequeos preventivos e identificar cualquier señal antes de que afecte la función renal.

“Los factores de riesgo son la edad, ser fumador, la obesidad y el historial familiar. Estos son los factores sobre los que tenemos poca influencia. Además, están las enfermedades de inflamación y las enfermedades hereditarias que ponen en riesgo a estos pacientes”, detalló el nefrólogo intervencional.

El diagnóstico de la enfermedad renal crónica se realiza por medio de dos pruebas: la tasa de filtración glomerular estimada (estimated eGFR) y una prueba de orina. Estas pruebas de cernimiento ayudan a conocer cuál es la tasa de filtración que tiene nuestro cuerpo y si está eliminando o no proteínas en la orina.

“El estimated eGFR es un promedio o acercamiento a cómo tus riñones están filtrando la sangre y cuánto de las toxinas, que se supone que elimines, se está eliminando. Ese número se calcula utilizando el valor de la creatinina, una sustancia que se produce todos los días en nuestro cuerpo y que solo se elimina al salir por los riñones. Con eso, y una medida estandarizada, utilizando la edad del paciente y [el nivel de] esa creatinina, calculamos esa tasa de filtración que tiene el paciente”, explicó.

En la prueba de orina se verifica que no haya células anormales y que los componentes de la orina sean los adecuados, sin la presencia de sustancias no deseadas, como la proteína. “Puedes tener los riñones filtrando normalmente, pero, si tienes proteínas significativas en la orina, el riesgo de salud está aumentando”, explicó el especialista de FDI Clinical Research, quien agregó que la proteína es un marcador independiente de enfermedad renal crónica y cardiovascular.

Estas son las dos medidas principales que se utilizan hoy día para saber si el paciente tiene enfermedad renal, teniendo en cuenta que lo normal o saludable es que la persona logre filtrar un 60 % o más de las toxinas.

“Cuando el paciente tiene un 15 % de filtración es cuando puede tener síntomas. Entonces, los sistemas del cuerpo van a empezar a tener un aumento en la posibilidad de riesgo de enfermedades, y el paciente no lo va a notar hasta que, probablemente, empiece a desarrollar hipertensión que no puede controlar, enfermedad cardiovascular, apoplejía o enfermedad cerebral”, sostuvo Hurtado.

Una vez se detecta la enfermedad renal, es vital que el paciente trabaje en conjunto con su médico para frenar el avance del padecimiento, ya sea por medio de modificaciones en el estilo de vida o tratamientos con medicamentos.

“Los tratamientos para estos pacientes van dirigidos a modificar el estilo de vida. Las terapias con medicamento tienen como objetivo controlar las enfermedades de riesgo, principalmente [un alto nivel de] azúcar [en la sangre], hipertensión y colesterol”, advirtió el especialista.

El médico resaltó, además, que hay medicamentos de última generación que, según estudios científicos, han demostrado que pueden beneficiar a los pacientes, retrasar e incluso reducir la progresión de la enfermedad renal.

“Lo importante es que los pacientes no tengan las consecuencias de otras enfermedades o de llegar a perder los riñones y tener que iniciar diálisis o recibir un trasplante, que son los tratamientos cuando ya los riñones no trabajan”, agregó, para recomendar como alternativa la prevención.

“Si el paciente tiene algún factor de riesgo que pueda controlar, debe hacerlo. Por ejemplo, si fuma, debe dejar de fumar; si es sedentario, tiene que moverse y hacer ejercicio; si tiene una dieta inadecuada, tiene que ajustarla. Debe hidratarse bien y evitar medicamentos antiinflamatorios [no esteroideos] fuertes [como ibuprofeno y naproxeno]”, detalló el médico, al señalar que, normalmente, este tipo de medicamentos se utiliza para el dolor y su uso crónico puede tener efecto en los riñones.

El refrán lo dice muy claro: “Es mejor prevenir que tener que remediar” y la enfermedad renal es irreversible. Por tal razón, es importante considerar estos órganos vitales, cuidarlos y realizar los debidos cernimientos.

“Una vez que dañas tu riñón, este no se regenera; lo más que podemos hacer es tratar de detener el proceso, disminuir el progreso de la enfermedad y lograr preservar lo que tenemos. Es mejor prevenir la enfermedad”, puntualizó el doctor.

Recomendaciones para prevenir enfermedades renales

  1. Realiza ejercicio y mantente activo.
  2. Disminuye la ingesta de carbohidratos para evitar activar la insulina, la cual ayuda a reducir el proceso inflamatorio del cuerpo.
  3. Mantente bien hidratado.
  4. Evita el uso crónico de antiinflamatorios no esteroideos, como ibuprofeno y naproxeno.
  5. Come más saludablemente. Consume frutas y vegetales, y disminuye la ingesta de carnes y alimentos procesados y altos en grasas.

La autora es periodista colaboradora de Puerto Rico Saludable.

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Este contenido fue redactado y/o producido por el equipo de Suplementos de GFR Media.

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